Anoche una turba enardecida golpeó hasta que llegó la policia a un tipo acusado de intentar violar a una muchacha vecina del barrio donde vivo. Me di cuenta de ello al pasar por alli. El tipo estaba en muy mal estado a bordo de una ambulancia. No me dió menos coraje que a cualquiera de mis vecinos el aberrante acto de este tipo (que afortunadamente no se consumó). Por otra parte me enoja mucho saber que el lugar en donde vivo ha dejado de ser tranquilo. Pero en una cosa no pienso igual a todos los que se lo madrearon: No estoy de acuerdo con los linchamientos ni forma alguna de hacerse justicia por su propia mano.
El manifestarlo ante mis vecinos y compañeros de trabajo cada vez que surge el tema me vuelve impopular. Me dicen cosas como “ya estamos hasta la madre”, “tu piensas así por que nunca te ha tocado”. “Seguro tienes algún pariente que se dedica al hampa”. Yo tambien estoy “hasta la madre” y aún mas enojado. Afortunadamente sé gobernar a la bestia que vive en mi y todos llevamos dentro. Pero se equivocan en las dos ultimas suposiciones. He sido asaltado como la gran mayoria de mis vecinos y hasta donde sé, no tengo parientes delincuentes. Si así fuera ruego se me juzgue por mis actos, no los de mis parientes.
La razón por la que no estoy de acuerdo es muy sencilla: Los actos que se realizan con el higado y no con el cerebro generalmente no tienen buenos resultados. Pensemos por un momento en lo fácil que resultaria acusar a cualquiera de lo que sea y provocar que lo torture y mate una muchedumbre enardecida y por su propia naturaleza, incontrolable. Basta recordar el caso de Tláhuac en donde unos espias del gobierno buscando celulas del EPR fueron acusados de secuestradores y terminaron golpeados hasta la muerte y después calcinados a nivel nacional via TV.
Por mucho y muy justificado que sea nuestro coraje debemos seguir optando por las leyes. Aunque nuestro sistema de impartición de justicia sea tan lamentable. Hagámos uno mejor, vigilemoslo. Hacerse responsable de nuestras instituciones supone un esfuerzo mayor a por ejemplo, patear a un delincuente moribundo y prenderle fuego una vez que ya lo golpearon otras cuarenta personas.
Cuesta mas trabajo, pero nos iría mejor.